El arte y la TCI a servicio de la prevención de violencia contra las mujeres - Pa'Arriba Foundation

Carta de la Directora

El arte y la TCI a servicio de la prevención de violencia contra las mujeres

En el año 2017, operando aún como un proyecto comunitario de base nombrado “Proyecto No Más en Ecuador” dimos los primeros pasos hacia lo que luego se convertiría en el programa Conversando con tu Veci(ndad). Este nombre sugerente buscaba resignificar la banalidad y chismes de las típicas conversaciones de barrio con un concepto de fortalecimiento comunitario basado en una escucha atenta, sin juzgamientos, frente a problemas de toda índole de la vida real. Esta transformación hacia la empatía, el respeto y el apoyo mutuo se hace posible en las “ruedas de diálogo”, espacios de conversación y diálogo facilitados por los mismos miembros de la comunidad, l@s “vecis”, con ayuda de facilitadores certificados en la mundialmente conocida metodología de Terapia Comunitaria Integrativa Sistémica (TCI).

La TCI, reconocida como terapia complementaria oficial de la salud pública en Brasil, ha demostrado tanto su eficacia como apoyo psicosocial inicial como su eficiencia, al lograr sustanciales ahorros en costos para el sistema al eliminar en muchos casos la necesidad de dependencia en especialistas. La metodología, iniciada en 1987 y ahora disponible en 28 países alrededor del mundo, ayuda a generar mejores comunicaciones, grandes aprendizajes de vida y resiliencia tanto para individuos como para la comunidad en sí. No hay un problema ni demasiado grande ni demasiado pequeño para la rueda y las personas llegan cuando están listas para sentir el respaldo de una comunidad unida, positiva, y respetuosa.

Su uso de forma virtual alrededor del mundo durante la pandemia permitió atender a necesidades insatisfechas de salud mental básica para el control de estrés, ansiedad, depresión y otros temas importantes. Ha servido, además, como un ancla de apoyo psicosocial para nuestros otros programas al constituir un espacio donde se puede recibir a personas de todo el país para ofrecer una contención básica antes de que sus problemas se conviertan en violencia, cumpliendo de esta manera una importante función preventiva.

Pero ¿podría un programa de TCI, combinada con un taller propio de arte y música, generar un cambio positivo real en mujeres víctimas de violencia?

Esta era la pregunta del millón. Nuestra gran experiencia con el programa Conversando con tu Veci(ndad), que ha atendido a más de 5.000 personas en Ecuador en 6 años de atención ininterrumpida al público tanto en formato presencial como virtual, nos ha demostrado claramente el poder de la metodología. También sabíamos que nuestro trabajo con arte y música, tanto como ejes transversales de la TCI como en talleres propios, había dado frutos. Pero nos preguntábamos si las evidencias que estaban frente a nuestras narices se sostendrían frente a un escrutinio técnico.

Pronto llegaría la respuesta…

En el verano del 2021, en plena pandemia de COVID-19, nuestra Fundación se unió a un consorcio de organizaciones (Muyumpa, CEPAM, Warmi) para analizar específicamente la efectividad de la metodología TCI en casos de violencia. Bajo la dirección de la PhD. Chiara Sabina –anteriormente de la Universidad de Delaware, EEUU y actualmente de Rutgers University, EEUU– se realizó un estudio piloto para comprobar la efectividad de la TCI en población de mujeres víctimas de violencia. El estudio, titulado “Evaluation of Integrative Community Therapy with Domestic Violence Survivors in Quito, Ecuador” (Evaluación de la Terapia Comunitaria Integrativa con Sobrevivientes de Violencia Doméstica en Quito, Ecuador), implementó 6 sesiones de intervención con 87 mujeres, divididas entre grupo de intervención (49) y de control (38). Las sesiones comprendían un taller de música, propio de la Fundación y adaptado para cumplir con el formato de una rueda de TCI temática, seguido de 5 ruedas de diálogo tradicionales de la metodología. Los resultados, que han sido publicados en el International Journal of Environmental Research and Public Health, mostraron cambios estadísticamente significativos para el grupo de intervención frente al de control en las áreas de salud general, autoestima y apoyo social, en adición a resultados cualitativos prometedores con respecto a cambios psicológicos y emocionales con el agresor y la forma de enfrentar cambios a futuro. La autora destaca la posibilidad de que esta propuesta posiblemente genere una intervención comunitaria, no jerárquica y culturalmente apropiada para esta población, cumpliendo así con la propuesta de la Fundación.

En otras palabras, con la facilitación de terapuetas comunitarios entrenados, y una buena dosis de la música apropiada, se puede lograr cambios importantes en mujeres que han sufrido violencia. Tan solo en 6 semanas, en sesiones de 1.5 horas cada vez, estas mujeres pueden sentirse apoyadas, empoderadas y acompañadas. Esperamos que este resultado académico abra muchas puertas para expandir la propuesta de la fundación.

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