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Perla de inspiración

El abrazo

Por: Aylenn Minaya

PERLA CCTV FEBRERO 21 (4)

El abrazo

Me gusta sentir que los brazos y las manos no son sino una prolongación del corazón. Por eso abrazar y dejarse abrazar es uno de los gestos que más humanos nos muestra y, sobre todo, que mejor revela lo mejor que podemos llevar dentro.

Un abrazo es siempre expresión de un pulso, el pulso de la amistad, vínculo del espíritu.

Un abrazo es siempre manifestación de un latido, el latido del amor, reclamo de la sangre…

José María Toro 

¿Qué es hoy un abrazo?

Estoy segura que cada quién tiene una forma distinta de dar su definición, ya que para cada persona los abrazos son y significan algo distinto.

Para mí, los abrazos son la muestra de afecto más poderosa, pura y esencial que existe.

Un abrazo a lo mejor no te de la solución a tus problemas, pero puede ser reconfortante para esa situación que nos acongoja a diario. Porque un abrazo sincero, puede y tiene el poder de sanar una alma herida.

Recuerdo cuando era pequeña y solía tenerle miedo a la obscuridad, me daba pavor dormir con las luces apagadas, pero nunca hizo efecto, porque  el cálido abrazo de mi hermana, lentamente me hacía perder ese miedo con solo sentir en sus brazos un refugio para mis temores.

Por éste y más recuerdos, para mí los abrazos son paz.

Perspectiva

Sin embargo, en el mundo, cada ser tiene diversas miradas y perspectivas de afecto hacia los demás.

Las palabras, caricias e incluso besos, son distintos al sentir de la otra persona. Cabe recalcar, que no todos demuestran y reciben cariño de la misma forma que el resto.

Para mí, un abrazo lo puede ser todo, pero para otro puede significar nada. Lo que yo veo rosa, otro lo puede ver gris, y así sucesivamente.

Y no hay nada de qué asombrarse porque cada individuo es un mundo distinto.

Dar un abrazo o un beso puede llegar a ser un gesto vacío y mecánico, o bien puede ser el momento preciso en el que te conectas con la otra persona y abres tu corazón.

No obstante, hay personas que pueden llegar a sentir el mismo cariño, el mismo aprecio pero sin mucha demostración afectiva de forma física.

Para otras familias, no son muy relevantes los gestos o palabras, sino las acciones.

Así es el caso de Claudia (nombre protegido), una madre que fue criada con diferentes costumbres, en donde las muestras de cariño físicas no definían el amor hacia una persona.

No me gustan los abrazos

Claudia es madre de tres hijos: la primera de 35 años, el segundo de 28 y el último de 20.

Ella menciona que nunca ha sido cariñosa con ninguno de ellos; no es de las personas que son acostumbradas a demostrar ‘su amor’ físicamente.

Sin embargo, ahora que sus hijos han crecido, se la viven reclamándole del porqué de su proceder hasta el día de hoy.

Para Claudia es algo totalmente normal no ser afectiva, porque sus padres tampoco lo fueron con ella y nunca lo vio mal.

A pesar de ello, sus padres darían la vida por ella y a su vez también daría la vida por los suyos.

Claudia creció con la misma ideología, con diferentes costumbres a las actuales, en consecuencia, su comportamiento afectivo fue el mismo que ella recibió cuando era niña; sin imaginarse que ahora le reprocharían sus hijos por tal acción.

Claudia nos cuenta que no recuerda haber recibido un abrazo o un beso de su madre o padre, pero que nunca le hizo falta nada porque siempre le apoyaron en todo.

El amor y cariño que ella recibió fue en evidentes acciones como brindarle consuelo y fortaleza en alguna situación compleja o en un mal día, más no en un abrazo o un beso que puede ser dado de manera hipócrita o patética.

El cambio

Con el pasar del tiempo su ideología ha cambiado.

Ahora, se da cuenta que a lo mejor si es bueno demostrar afecto.

Por mínimo que sea, su sentir es diferente ahora con sus nietos y con su último hijo de 20 años, al cual todavía se le dificulta ser tierna, pero lo hace con más frecuencia.

Porque para Claudia, el apoyo es incondicional y vale más que un te quiero o un te amo. Porque otras personas prefieren calidad más que cantidad.