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Mi ira, mis sombras, mi oportunidad

Mi ira, mis sombras, mi oportunidad

No hace falta convertirse en un enorme monstruo verde como Hulk para darnos cuenta que a veces nos cuesta manejar nuestra ira. En parte porque hay momentos en que esa ira es justificable.

Nos puede perturbar una injusticia en la sociedad, en el colegio o en el trabajo.

Nuestr@s hij@s, padres, madres, amig@s a veces hacen o dicen cosas que de verdad nos enojan –y a veces lo hacen de adrede.

O puede crecer la rabia al sentirse defraudad@s por algún ser querido que no responde como quisiéramos. Es demasiado común. 

La pregunta es cómo manejarlo

Porque nos guste o no, si no la trabajamos, la ira es un arma de doble filo: puede ser el camino a la sanación o puede convertirse en un odio tan grande que nos destroza a nosotr@s mism@s.

Hasta puede llegar a tener mucha más fuerza que la situación o emoción original que la produjo.

Pero a veces esto nos puede servir. Tal cual Hulk aprovecha su ira para enfrentar a los malvados de las películas, a nosotr@s la ira nos puede dar la fuerza que necesitamos para salir de situaciones tóxicas o para luchar por lo que consideramos que es lo correcto en la vida. 

Hasta que nos consume…

Sin embargo, llegan momentos en que nos damos cuenta que la ira no está permitiendo que avancemos en la vida.

Como dijo la recientemente fallecida y enormemente admirada Jueza Suprema Ruth Bader Ginsberg (#RBG), “no debemos dejarnos distraer por emociones como la ira, la envidia o el resentimiento. Tan solo nos restan la energía y nos desperdician el tiempo.”

L@s participantes de la rueda de esta semana salieron no con una #perladeinspiracion sino con muchas.

Y lo más interesante: todas tienen que ver con la forma en que cada un@ se relaciona consigo mism@.

¡Sorprendente, quizá! Porque lo más típico en un momento de ira es culpar al otro o a la otra por ese mal rato que estamos viviendo.

En nuestra rueda: la sabiduría de la comunidad convirtió esta emoción tan fuerte en una oportunidad de sanarse a si mism@. 

8 tips para enfrentar la ira

A continuación compartimos tan solo algunas de las experiencias de vida que sirvieron a nuestra comunidad para superar el reto:

  1. He tenido que perdonarme yo por lo que he creado o permitido que se produzca en mi vida. 
  2. Ha sido importante para mi definir qué es lo que realmente quiero en mi vida y cómo alcanzarlo. Eso depende de mi, y solo de mi.
  3. He aprendido a aceptar mis propias emociones y darles su espacio merecido en mi vida, sin juzgarlos. Así puedo conocerme y aceptarme tal como soy.
  4. He aceptado que nadie tiene el derecho de influir en mi propia paz y estabilidad.
  5. He dejado de tratar de cambiar a l@s otr@s. Nadie puede cambiar a nadie. Solo puedo cambiar a mi mism@.
  6. Me he dado cuenta que todo regresa a mi vacío. Si hay algo que no he trabajado en mi, todas las relaciones que vivo servirán para reflejar esa necesidad hasta que la llene.
  7. He aprendido a alimentarme con trabajos de cuidado de mi misma y lo hago con disciplina. Primero me cuido yo.
  8. He descubierto que esto también pasará. Tanto lo que catalogamos como bueno al igual que lo que vemos como malo pasará en el transcurso de la vida. Es mejor aceptarlo todo con calma y sin dolor.

Tal como el pájaro tiene su vista panorámica de la tierra abajo, la rueda nos permitió descubrir que aún cuando pensamos que la provocación de la ira está en l@s demás, en realidad hemos visto que está en nosotr@s aprovechar la situación para crecer.

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